3 barreras que te impiden alucinar con tu máquina de coser (y cómo derribarlas)

Alucinar con tu máquina de coser

3 barreras que te impiden alucinar con tu máquina de coser (y cómo derribarlas)

Saca la máquina de coser de su escondite

¡y empieza a hacer MAGIA!

Es más sencillo de lo que piensas. Si sigues los pasos precisos conseguirás engancharte a la costura creativa y a todo lo bueno que va a ocurrir: desconexión, descubrir tu lado más creativo (que lo tienes) y conocer otras mujeres fantásticas con las que compartir.

3 barreras que te impiden alucinar con tu máquina de coser (y cómo derribarlas)

Entre tu máquina de coser y tú existen tres barreras como la Torre Eiffel de altas que te han hecho incluso olvidar las ganas que tienes que disfrutar creando con tus manos. Aprender a coser es muy difícil en solitario y sin apenas tiempo.

Estás en el mejor sitio. Voy a desvelarte una por una, cuáles son esas barreras y como las vamos a pasar por encima sin despeinarnos.

Querida, esto que estás leyendo te va a acercar para siempre a tu máquina de coser. Te aviso que a partir de aquí no hay vuelta atrás 🙂

Si no quieres disfrutar del tiempo entre telas, hilos y costuras, mejor no sigas leyendo. Pero si ya sientes hormigueo en los dedos… ¡ADELANTE! Verás que aprender a coser es sólo el primer paso…

No recuerdo exactamente que edad tenía cuando vi por primera vez a mi abuela Isabel coser con su máquina, unos 5 ó 6 años tal vez. Lo que tengo grabado es lo flipadísima que me quedé, no podía dejar de mirar esa aguja subiendo y bajando a toda velocidad y ella manejando aquel Ferrary sin inmutarse. Poco después descubrí que también mi abuela María sabía hacerlo:  ¡wow! tengo dos abuelas con súper poderes y un cohete en su casa, pensaba yo entonces.

Cuando, algún tiempo después era yo la que manejaba el pedal que daba movimiento a mi propia máquina, reviví aquella sensación y supe que no iba a poder parar de hacerlo nunca.

En todo este tiempo he aprendido muchísimas cosas, pero especialmente una: superar obstáculos. Y hoy sé que puedo ayudarte a reencontrarte con tu máquina o descubrirla si aún no la has usado nunca. Lo primero haremos juntas es identificar las barreras y ¡vualá! hacerlas desaparecer. Estos son los monstruos a los que tendremos que hacer frente:

1 – El ESPACIO: nada metafísico, hablo del espacio mundano, lo que universalmente conocemos como «sitio», «hueco»… un rinconcito vamos. Y no, no se trata de desalojar a alguien de su habitación para montar un Atelier, aunque molaría y si tienes la opción por mí no te cortes 🙂

Pero puede ser algo más sencillo. Lo que está claro que si cada vez que tienes media horita para coser un poco, tienes que remover Roma con Santiago para tener siquiera el espacio de trabajo… tú y yo sabemos que no lo harás. Basta una esquinita de una mesa, puedes tener la máquina incluso dentro de su funda, pero que no tengas que ir a sacarla de las profundidades de Mordor. Levantar la funda, enchufar y conectar el pedal es algo más asequible que podríamos negociar con nuestra parte más vaga ¿no te parece?

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2 – Las HERRAMIENTAS: Lo has conseguido, todo el día danzando y después de varias acrobacias tienes por fin un rato para ti, te apetece coser un poco y no pensar en nada. La máquina de coser está en su sitio, la enchufas, te sientas y cuando llevas 10 minutos…. ¡oh MY GOD! necesitas cortar, no tienes tijeras: te levantas, buscas unas tijeras por toda la casa, encuentras unas, te sientas. Pasan 5 minutos y tienes que cambiar el color del hilo de la canilla (sí, el de abajo jeje) ¡pero no te quedan canillas libres! tienes que elegir entre liberar una canilla que ya tiene hilo, bajar a la mercería (si es que está abierta) o coser con el hilo que ya tienes, aunque no pegue mucho con tu proyecto. Es como elegir entre susto o muerte. Eliges susto y continúas. Tienes que medir, a saber donde tienes el metro o toca buscar una regla…

Total, la horita que tenías se ha esfumado y tú no has conseguido dar ni tres puntadas, ¿te suena? A mí sí. En lugar disfrutar de un tiempo de creatividad y relax, has ganado un cabreo monumental. Y eso es muy mierda, ¿verdad?

Una cajita con un set básico es la diferencia entre la vida y la muerte: Tijeras, metro, descosedor, canillas (lo ideal es tener siempre 2 ó 3 libres) y bobinas de hilo de los colores básicos serán tus grandes aliados.

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3 – El TIEMPO: Ay amiga, esta es la torre más alta que tenemos que derribar… porque la realidad es que siempre, siempre, siempre nos va a faltar tiempo de calidad para dedicar a algo que nos gusta y nos apetece hacer porque sí, sin obligaciones. Y como sé que por mucho que te diga que tú lo vales, que te lo mereces y bla bla bla; no vas  a hacerme ni caso y tu máquina de coser seguirá acumulando polvo en algún sitio. Así que me (y te) ahorro el sermón y vamos directamente a la acción.

¿Quieres saber más?

Alucinar con tu máquina de coser

Cada vez que pienso en todas esas máquinas de coser que andan por ahí perdidas, me muero de pena. ¿Sabes la de veces al día que oigo la misma frase?

Me encantaría coser, hacer algo con la máquina PERO…

El motivo es variado: no tengo tiempo, no sé usarla, no sé qué hacer, no encuentro materiales, nunca he cosido…

Pero todo eso ya no será un problema nunca más. Hace meses que  tengo un propósito: quiero que todas esas máquinas salgan de sus escondites para empezar a hacer lo que sólo ellas saben hacer con ayuda de tus manos: MAGIA.

Así es, creo que una máquina de coser es lo más parecido a una varita mágica y las varitas están para utilizarlas ¿no?

Conozco perfectamente la situación: te encantaría coser algo y no consigues sacar nada de tiempo y cuando por fin tienes un ratín, te encuentras con que hay que decidir qué hacer, buscar un tutorial, comprar los materiales, descargar el patrón, cortar la tela, y encima los resultados nunca salen como en el vídeo. ¿Te suena la historia?

Por no hablar de si aún no has cosido nunca… ves vídeos y vídeos sin parar pero no terminas de lanzarte.

También conozco al dedillo la sensación de los tejidos moviéndose entre tus dedos, el traqueteo de la aguja subiendo y bajando, las texturas… como se transforman dos trozos de tela en algo con vida… ¡hecho por ti! La impaciencia por terminar y a la vez no querer terminar nunca.

He tenido que enfrentarme a cada una de las barreras que tú te encuentras para coser y después de este tiempo sé exactamente cómo hacer para que no sean problemas para ti.

¿Quieres saber cómo lo vamos a hacer? No creerás que iba a dejarte sola ante el peligro ¿verdad?

He preparado para ti la Experiencia gratuita EMPIEZA A COSER ESTA TARDE, para llevarte de la mano desde cero patatero hasta lograr tu primera creación. Tú máquina no volverá a su escondite nunca más. Ya puedes inscribirte aquí, y mientras comenzamos te dejo una tarea:

Ve a decirle a tu máquina ya mismo os escontraréis y ocúpate de los puntos 1 y 2.

Responsable del fichero: Isabel Docavo. Finalidad: envío de mis publicaciones así como correos comerciales. La Legitimación: es gracias a tu consentimiento. Destinatarios: tus datos se encuentran alojados en mi plataforma de email marketing Active Campaign cuyo titular es ActiveCampaign, LLC, ubicada en EEUU y acogida al EU Privacy Shield (más información de la política de privacidad de ActiveCampaign). Podrás ejercer Tus Derechos de Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos enviando un email a info@moruchacucamona.com o ante la Autoridad de Control. Encontrarás más información en mi política de privacidad.

Te veo dentro, me encantaría darte ese impulso que necesitas para empezar a disfrutar de crear con tus manos. Si tienes alguna pregunta escríbeme a info@moruchacucamona.com, estoy deseando charlar contigo.

Un abrazo,

Isa

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