Comienza la REVOLUCIÓN MORUCHA

revolución morucha

Hoy comienza la REVOLUCIÓN MORUCHA. Nos plantamos.

¿Cómo puede ser que no exista ninguna mujer que piense que es perfecta tal y cómo es?

No conozco a ninguna mujer, NINGUNA, que esté satisfecha con su cuerpo. ¿Cómo es esto posible? Si no es el peso, es el culo, la nariz, o los dientes, el pelo, los ojos, las manos, la cadera, el cuello o los tobillos. Y desde aquí digo ¡basta ya!.

Tenemos un cuerpo que nos sostiene, nos permite realizar nuestras actividades del día a día. Gracias a él podemos dar y recibir amor, o luchar y revelarnos cuando algo nos parece injusto: en definitiva VIVIR.

Lo que sí conozco son mujeres convencidas de que son perfectas a pesar de la imagen que les devuelve el espejo. Es tan brutal el bombardeo de imágenes, mensajes y eslóganes relativos al cuerpo perfecto inalcanzable al que debemos aspirar, que nos imprime carácter.

En este momento yo confío en mi razón que me dice que es mentira que necesite adelgazar/engordar/teñirme/ponga aquí su falso defecto. Mi razón por encima de la imagen que me devuelve el espejo, ese mensaje interiorizado gracias a años de publicidad agresiva. Un mensaje que no consigo callar del todo y que me dice que no soy bella, que tengo que cambiar algo.

Revolución Morucha

Y luego vienen los años. Resulta que las mujeres sólo pueden ser bellas si son delgadas, tienen mucho pelo en la cabeza y poco en el resto del cuerpo, labios gruesos, dientes blancos y perfectamente alineados y las encías no se pueden ver mucho y tobillos finos. Y además sólo hasta los 35 años. Después de este momento, sólo tienes opción de ser bella si aparentas como mucho esa edad. ¿Perdón? Porque resulta que la mayoría de mujeres tienen más tiempo más de 35 años que menos. ¿Se puede saber dónde pone que la belleza es exclusiva de la primera juventud? Además tiene guasa, porque creo que el 100% de mujeres que conozco en torno a los 40 años no se cambiarían por ellas mismas con 25. Pero parece que hay que renunciar a la belleza física a cambio de estar mejor en el resto de aspectos. Pero..¿Y con 60? ¿y con 85? ¿Ya no se puede ser bella? ¡Anda a la mierda! ¡Venga ya!

Esto durante todo el año, pero en verano es peor. Llega el buen tiempo, y de paso comienza la angustia de las miles de mujeres que no tenemos un cuerpo de acuerdo a los cánones de belleza impuestos por la sociedad de consumo. Una estética única para todas las mujeres que se carga de un plumazo la riqueza de la diversidad y excluye a quién no se aproxima, es decir a todas, porque nunca estarás cerca; pesarás demasiado o demasiado poco, o tendrás mucho pecho, o poco, y así con todo.

¿Cuántas mujeres viven con angustia el momento de quitarse la ropa para disfrutar de un día en biquini o bañador?. ¿Quién y cuándo nos ha robado la posibilidad de disfrutar plenamente de días estupendos al sol con baños, juegos y relax?

Revolución Morucha

Hace un tiempo leí en algún sitio (perdonad la imprecisión) que si las mujeres mañana estuviésemos plenamente satisfechas con nuestro cuerpo quebrarían más de la mitad de las empresas del mundo. No tengo ni idea de si es cierto o no, pero no me extrañaría y ¡me indigna!

Por desgracia no tengo la fórmula para quitarme de encima esta losa, así que no quiero dar consejos, ya sabes lo que pienso de los consejos. Lo que sí que tengo es mi voz y mis dos manos para escribir bien fuerte que ya se ha terminado. ¡A tomar por culo viento la operación bikini y sus derivados!

Comer bien y de forma equilibrada es un placer que además nos permite estar mejor, tener más energía y disfrutar más de la vida. Igual que el ejercicio físico, el descanso y la vida tranquila. ¿Pero quién habla de kilos, pelo, años o textura de piel? ¿Y qué tiene que ver el verano? Me cuido todo lo que puedo (menos de lo que me gustaría) porque me valoro. Mi cuerpo no es un objeto que se pueda juzgar, y cuando llega el calor lo tenga que preparar para un examen. Mi cuerpo es la herramienta que me permite vivir como quiero y luchar por mis sueños; y jugar, bailar, cantar, reír y llorar. Por esto voy a cuidarlo, porque lo necesito y porque sin él no soy nada.

Este verano te invito a profundizar un poco en esto, no quiero que sientas culpa si el espejo te devuelve una imagen que no puedes o quieres ver, no eres tú la culpable; han sido años y años de mensajes y de intereses económicos.

Pero creo que un primer paso es preguntarnos qué ha pasado para que el mismo cuerpo que de niñas utilizábamos sin preocuparnos por su peso ni su volumen, hoy sea causa de frustración e incluso angustia. ¿Qué hay de verdad en esto? La frustración es verdadera, pero la afirmación que hay detrás es absolutamente falsa. Recuerda: NI TE FALTA NI TE SOBRA NADA.

Te mando un abrazo grande para ese cuerpo serrano tuyo con el que quiero que disfrutes este verano y ya para siempre.

Bienvenida a la REVOLUCIÓN MORUCHA. ¡ÚNETE!

Revolución Morucha

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Compartir con ...


Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No hay productos en el carrito.