Ya estamos aquí: Morucha Cucamona y yo

Empieza la aventura

Ya estamos aquí: Morucha Cucamona y yo

Saca la máquina de coser de su escondite

¡y empieza a hacer MAGIA!

Es más sencillo de lo que piensas. Si sigues los pasos precisos conseguirás engancharte a la costura creativa y a todo lo bueno que va a ocurrir: desconexión, descubrir tu lado más creativo (que lo tienes) y conocer otras mujeres fantásticas con las que compartir.

Ya estamos aquí: Morucha Cucamona y yo. Una aventura: mi proyecto, mi futuro, tu casa.

Y no sé por dónde empezar a contártelo: ¿por cuándo apareció aquella bombilla pequeña difuminada que no quería hacerse notar?

¿O por cómo intentaba callar eso que rugía para no tener que moverme? ¿Por las noches sin dormir cosiendo sin parar y deseando tener más tiempo para dedicar a esa pasión?

Mi hermana Belén, cuando era más pequeña que ahora, una vez le dijo a mi hermana Cuca (la de Cucamona): “Eres la más persona que quiero”. Desde entonces, en mi casa nos encanta cambiar el orden de las palabras en las frases.

Así que yo voy a comenzar por el más principio que recuerdo:

Soy Ingeniero Industrial, que es una profesión maravillosa… para los ingenieros. A mí me gustan los números, pero no las normas. Yo sueño con tener un oficio que me apasione.

Tengo muchas amigas que me dicen que no saben cuál es su pasión, y siempre les digo: “¡Yo te presto una!”, y nos reímos. Encuentro pasiones por todos los rincones: nadar, jugar al pádel, hacer excursiones, coser, leer, tejer… Unas pasan, otras se quedan, llegan nuevas… Pero no, definitivamente mi problema no era encontrar una pasión, era decidirme a apostar por una de ellas, trabajar en serio y convertirla en una profesión.

Y yo cuando me pongo… me pongo. Aprendí a hacer ganchillo en un viaje en tren Almería-Madrid (son 7 horas de trayecto), con una ganchillo del 4, una lana marrón horrorosa que encontré en casa de mi madre y una revista del siglo pasado que me había comprado. Mis hermanas Tete y Jai cuidaban de mis dos hijas mientras yo me peleaba con la revista, la aguja, y los 25 dedos que parecía tener mi mano en ese momento. El resultado eran burruños informes que no se parecían en nada a las fotos estupendas de mi revista. Cuando dominé el ganchillo, descubrí el patchwork y después mi amiga Natalia me prestó una máquina de coser que tenía con más de 30 años. Cuando conseguí enhebrarla… ¡buahhh!: una máquina de coser es lo más parecido a tener una varita mágica o a volar.

¡Eh! Que me pierdo, ¿por dónde iba? Sí, que tenía que encontrar mi pasión. Pensé estudiar Derecho; en mi familia tengo muchos abogados y me gustaba el rollo. Entonces mi cuñada Ana me dijo, así como es ella de… ella: “Tía, tú lo que tienes que ser es psicóloga.  Y pensé: “Pues sí, ¿por qué no? Me gusta mucho la gente y hablar con personas, psicóloga puede ser una muy buena opción”. Y me matriculé en La Uned.  Aprobé dos cursos en un cuatrimestre, porque otra cosa no, pero estudiar se me da MUY BIEN, y aprobar exámenes ni te digo.

Pero hubo un día mientras estudiaba que me sorprendí pensando: “A ver, cuando sea psicóloga y tenga mi consulta…. ¿tendré tiempo para coser?”, y entonces dije: “¡JA!, te tengo! Ya no te vas a escapar”. Había descubierto LA pasión, lo veía perfectamente: telas, patrones, pruebas, ferias, hilos…

Y aquí está Morucha Cucamona que además ha llegado con un pan debajo del brazo. He descubierto algo divertidísimo: poner nombres a las cosas. El primero, el de ella misma, MORUCHA CUCAMONA.

Tengo 11 hermanos detrás de mí: Somos 9 chicas y 3 chicos. A mi hermana María la llamábamos Morucha y a mi hermana Rocío, Cuca o Cucamona. Más de 25 años después, juntar estos dos nombres para mi proyecto me hace muy feliz. No me canso de repetirlo: morucha cucamona, morucha cucamona, morucha cucamona.

El resto de nombres que me voy inventando te los iré descubriendo en su momento. Estoy deseando presentártelos y me cuesta mucho no decírtelos ahora mismo… Pero no, esperaré.

Por el momento, en Morucha Cucamona falta lo más importante, la persona en la que llevo meses pensando y para la que he ideado cada rincón de mi proyecto. La mujer a la que quiero recibir por la puerta grande: TÚ.

Sí, TÚ, que eres perfecta tal cual eres, que no te sobra ni te falta nada: ni años, ni kilos, ni pelo, ni canas, ni nada. Morucha Cucamona es solo el soporte para esa luz que ya desprendes tú solita sin ayuda de nadie.

Así que repanchíngate en el sofá y quédate por aquí, que esto no ha hecho más que empezar.

2 Comentario
  • Cuca
    Publicado a las 12:00h, 28 abril Responder

    Me encanta tu blog, y me encanta que mi nombre forme parte de esta preciosa aventura. A triunfar!

    • Morucha Cucamona
      Publicado a las 12:23h, 28 abril Responder

      ¡Y a mí me encantas tú!

Publica un comentario
Este formulario recopila su nombre, correo electrónico y contenido para que podamos hacer un seguimiento de los comentarios colocados en el sitio web. Para obtener más información, consulte nuestra política de privacidad, donde obtendrá más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos sus datos.